Eran las tres de la mañana. Afuera había silencio. Ni un alma en las cercanías. Fue entonces cuando aproveché las circunstancias para tomar mis cosas y huir. Jamás pensé que iba a tomar tal desición, sólo vino a mi mente. Miré a mi alrededor y estaban todos ahí. Durmiendo como verdaderos gusanos alimentándose de alguna carne putrefacta. Mi carne. Nuestra carne. Nos engullíamos unos a otros. Me incorporé y comencé a caminar por entre sus cuerpos. Ocultos tras kilos de ropa sucia, hedionda, demasiada. Ahora o nunca, total, estaré muerta de todas formas.
Abrí la puerta muy lentamente y, apenas visualizé que lo estaba logrando, la empujé con todas mis fuerzas y salté.
Sentí la brisa fría en mi rostro y antebrazos mientras caia. Mi pelo por fin estaba extendido a su máxima longitud. Mi nariz respiraba un aire que jamás había podido imaginar. El impacto era ínminente. Tuve tiempo incluso de preguntarme por qué estaba haciéndolo. Valía la pena. Todo. Incluso morir. Y qué importa morir antes o después. Importa morir por la mano del opresor o es más noble que uno mismo ponga fin a su existencia. En este instante yo quería poner fin a mis días. Quería irme y dejar atrás la misería. Cobardes eran, al fin y al cabo. Sabían lo que les iba a tocar. Ellos eran los que estaban cometiendo el suicidio al dejarse aplastar como moscas que no evitan el golpe. Pues yo no iba a permitir eso. Fuck me, I said. Esta es mi vida y yo elijo como la termino. Al menos quiero ser libre en eso.
Es mía realmente esta vida que no solicité. Después de todo, sólo me generé en el tiempo y el espacio. Y dicen que la generación espontánea no existe. Pues heme aquí. Cayendo. En vez de estar durmiendo en tibias sábanas del cuarto de la muerte. Ja! Si me querían muerta, pues los muertos son ellos antes que yo. Nevah! I repeat. Y todo mi odio se elevó trás de mi como un paracaidas que cae mucho más lentamente que el saltador. En mí estuvo, ahí se fue, en la caída libre, al viento se lo entrego, ya no es mío. La culpa...me sentí mucho más liviana al momento de caer. Despojada de todo peso alarmante e ígneo. Rodé y rodé. Mi cara golpeó una roca, mientras mi torso giraba para dar contra un grueso tronco. 'Esa es una costilla' logré pensar mientras apretaba los ojos. Que no se reventaran era una de mis preocupaciones. Mientras mis instintos de supervivencia hacían gala de todo su potencial acumulado durante milenios de evolución. Nuevamente aire y nada que me golpee. Abro los ojos por un instante y veo las estrellas saludándome. Las podría haber tocado si hubiese extendido mi brazo. Risas oí desde sus entrañas más profundas. Y la luna, ciega, iluminando mi caída para que pudiesen éstas observarme, silenciosa, dando lentamente vueltas en el horizonte.
Burbujas, círculos, frío, suavidad, libertad. Bebo mi sangre, saladísima. Respiro mi sangre. Ese olor tan característico, aunque mucho más pronunciado. Sólo me duele el costado del pecho. Arena. Topé fondo..estiro mi mano y agarro un puñado que se va diluyendo a medida que voy ascendiendo.
Aire otra vez, menos frío. Puedo respirar. Sal en mis labios, abro los ojos...veo alrededor mío.
It is up to you now.
Nadar. Como sea. Nadar. Adios.
No tengo nada que perder.
Abrí la puerta muy lentamente y, apenas visualizé que lo estaba logrando, la empujé con todas mis fuerzas y salté.
Sentí la brisa fría en mi rostro y antebrazos mientras caia. Mi pelo por fin estaba extendido a su máxima longitud. Mi nariz respiraba un aire que jamás había podido imaginar. El impacto era ínminente. Tuve tiempo incluso de preguntarme por qué estaba haciéndolo. Valía la pena. Todo. Incluso morir. Y qué importa morir antes o después. Importa morir por la mano del opresor o es más noble que uno mismo ponga fin a su existencia. En este instante yo quería poner fin a mis días. Quería irme y dejar atrás la misería. Cobardes eran, al fin y al cabo. Sabían lo que les iba a tocar. Ellos eran los que estaban cometiendo el suicidio al dejarse aplastar como moscas que no evitan el golpe. Pues yo no iba a permitir eso. Fuck me, I said. Esta es mi vida y yo elijo como la termino. Al menos quiero ser libre en eso.
Es mía realmente esta vida que no solicité. Después de todo, sólo me generé en el tiempo y el espacio. Y dicen que la generación espontánea no existe. Pues heme aquí. Cayendo. En vez de estar durmiendo en tibias sábanas del cuarto de la muerte. Ja! Si me querían muerta, pues los muertos son ellos antes que yo. Nevah! I repeat. Y todo mi odio se elevó trás de mi como un paracaidas que cae mucho más lentamente que el saltador. En mí estuvo, ahí se fue, en la caída libre, al viento se lo entrego, ya no es mío. La culpa...me sentí mucho más liviana al momento de caer. Despojada de todo peso alarmante e ígneo. Rodé y rodé. Mi cara golpeó una roca, mientras mi torso giraba para dar contra un grueso tronco. 'Esa es una costilla' logré pensar mientras apretaba los ojos. Que no se reventaran era una de mis preocupaciones. Mientras mis instintos de supervivencia hacían gala de todo su potencial acumulado durante milenios de evolución. Nuevamente aire y nada que me golpee. Abro los ojos por un instante y veo las estrellas saludándome. Las podría haber tocado si hubiese extendido mi brazo. Risas oí desde sus entrañas más profundas. Y la luna, ciega, iluminando mi caída para que pudiesen éstas observarme, silenciosa, dando lentamente vueltas en el horizonte.
Burbujas, círculos, frío, suavidad, libertad. Bebo mi sangre, saladísima. Respiro mi sangre. Ese olor tan característico, aunque mucho más pronunciado. Sólo me duele el costado del pecho. Arena. Topé fondo..estiro mi mano y agarro un puñado que se va diluyendo a medida que voy ascendiendo.
Aire otra vez, menos frío. Puedo respirar. Sal en mis labios, abro los ojos...veo alrededor mío.
It is up to you now.
Nadar. Como sea. Nadar. Adios.
No tengo nada que perder.


Pero no te creai la muerte, jajaj!
Creo que vas bien.
Triste, sí, me deja una sensacion de tristeza, porque obviamente, eso tiene algo de ti y me angustia su tanto.
ya, sigue.
Al parecer no soy la única que espera que postees again.
beso. (Comment this)